El bienestar en el desarrollo de los niños y adolescentes

La Doctora en psicología y Directora del departamento de orientación educativa y psicopedagógica en Newton College, Maravillas Amorós, dirige esta charla acerca del bienestar y desarrollo educativo de niños y adolescentes, acompañada por dos mujeres emprendedoras que también son madres, la pediatra y escritora Lucía Galán  y Johanna Habiak

¿Qué impacto tiene el bienestar en el desarrollo de los niños y los adolescentes?

Mara: Cuando elegimos, como padres, el colegio en el cual queremos que nuestros hijos se desarrollen durante mucho tiempo, el bienestar es, seguramente, un componente o una variable fundamental a la hora de tener en cuenta esa elección. Hoy vamos a hablar, precisamente, del impacto que tiene el bienestar en el desarrollo, no solo emocional, sino también académico de los niños y los adolescentes y de su completo desarrollo. 

¿A qué nos referimos con bienestar?

En líneas generales, suele referirse a sentirse bien con uno mismo. No se trata simplemente de la satisfacción personal, de la felicidad, de la prosperidad, entendida de una manera muy sencilla y muy básica, sino que se debería describir como esa sensación subjetiva de satisfacción y de tranquilidad, y que tiene un impacto muy relevante en lo que es todo nuestro funcionamiento. La literatura indica que la carencia de ese bienestar, o el tener o mostrar un daño en ese bienestar, puede causar graves consecuencias en los niños y en los adolescentes y es que, lo que observamos, lo que aprendemos y lo que experimentamos tiene una influencia muy importante en todo nuestro desarrollo, y, por lo tanto, también en nuestro comportamiento.

Durante la última década, se ha acentuado o se ha incrementado el estudio sobre lo que es el bienestar, en un intento también de entenderlo mejor, para poder prevenir o intervenir, cuando efectivamente se encuentran esas carencias. La investigación indica que esas carencias pueden provocar o tener consecuencias muy graves en el desarrollo de nuestros hijos, sobre todo cuando son pequeños o incluso adolescentes. 

Por lo tanto, el bienestar es un constructo muy relevante, con una implicación en nuestro funcionamiento y también en la calidad de vida, y en nuestra salud. 

Estos estudios dividen el bienestar en tres grandes factores: 

  • Lo que sería el factor psicológico o la dimensión psicológica del bienestar, que tiene que ver con lo que sentimos, con lo que pensamos, con lo que hacemos. 
  • El bienestar subjetivo, que sería sentir placer frente al no sentir placer por algo, esa sensación individual de lo que nos da tranquilidad y satisfacción.  
  • El bienestar social, esta dimensión en la cual nuestra interacción con los demás nos proporciona una satisfacción o no, la relación que tenemos con los demás.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a incrementar su bienestar?

Seguramente os habréis preguntado lo siguiente:

¿Cómo podemos ayudar a incrementar y proteger el bienestar de nuestros hijos? ¿Cómo creéis que es de importante el ejemplo que los padres tienen y van a tener en el bienestar de los hijos? ¿Creéis que, en general, somos conscientes los padres de la influencia que tenemos en ellos como modelos? Bueno, como padres y modelos de comportamiento, seguro que habéis escuchado hablar del cumplimiento de las expectativas, o el Efecto Pigmalión y, es que, lo que los demás creen en nosotros, las expectativas que los demás tienen en nosotros, van a influir en lo que pensamos, en cómo hacemos las cosas, y a la vez, eso va a tener un impacto sobre las expectativas de los demás. Y en este momento, me gustaría que Lucía nos respondiera a estas cuestiones.

Lucía: A los padres de hoy en día se nos olvida también, un poco llevados por este ritmo frenético que llevamos y luego intentamos compensarlo con explicaciones, con clases magistrales que les damos a nuestros hijos, y no nos damos cuenta que, realmente, lo que educa es el ejemplo que nosotros damos, la forma que tenemos de hablarles y de comunicarnos con ellos.

Un claro ejemplo se encuentra en todo lo referente a la alimentación infantil en nuestro país. En España tenemos prácticamente uno de cada tres niños con exceso de peso, con sobrepeso o incluso con obesidad.

Cuando tengo a nuestros niños en la consulta, la mayor parte de los padres primero, no objetiva en que su hijo tiene un problema de peso, ellos ven que el chiquillo está bien, pero muchas veces cuando por fin les hace es entender que esto es un problema de salud, a corto, a medio y largo plazo, para la salud del niño, no solamente física, sino también emocional, nos ponemos manos a la obra y les doy pautas, y entonces les digo:

¿Vosotros coméis fruta, coméis verduras, ensaladas?, no, no pasa nada, mira tú dime lo que le tengo que dar a el niño y ya nos apañamos y yo digo: tienes que entender que si le vamos a dar al niño a partir de ahora alimentos más saludables de lo que está comiendo pero, nosotros seguimos comiendo de pie, nos hacemos ese bocata y que nos sirve de merienda cena, estamos con las patatas, con las galletas del desayuno, ¿comprendes?, pero tiene que entender que una cosa es para los demás, y otra cosa es para él. No, es injusto para nuestro hijo el que tenga que comer en una comida que además, es mucho más saludable que lo que está comiendo el resto de la familia, y lo que percibe al final es que a él le están castigando y que lo bueno es lo otro, con lo cual, es que mandamos mensajes completamente contradictorios, pues esto que parece de cajón, ¿verdad?, que lo estáis escuchando y diréis, por favor, pues claro, pues a las familias les cuesta entender que el niño, más que lo que le dice el médico, lo que dice el papá o la mamá, quiere y hace lo que ve en casa, y si todos los días desde que son pequeñitos, ponemos fruta en el desayuno, el niño terminará comiendo fruta, y si todas las noches hay una buena ensaladera en el centro de la mesa que acompañe a lo que estamos cenando, al final ese niño comerá ensalada, educará a sus propios hijos en este tipo de hábitos y lo que quedará en él como poso, es el ejemplo que ha recibido durante su infancia. 

Ejemplos de lo que perciben los niños y cómo afecta el bienestar en el desarrollo.

Ejemplo 1:

Hace poco, con una familia que venía quejándose de que su hijo tenía muchas faltas de respeto con los padres, que les gritaba, que les insultaba, que incluso alguna vez cuando estaba muy muy enfadado, les pegaba a los padres, un niño de 4 o 5 añitos, bueno sabéis que eso es una fase relativamente frecuente por la que pasan muchos niños que no saben controlar esa ira, y se les escapa la mano, el caso es que empezaron un pequeño conflicto entre padre y madre y empezaron ahí ellos, un poco, a discutir, empezó a subir el tono de voz, que ya me llamaba un poco la atención, pero es que el niño intentó interrumpirles y en una de estas, la madre le dio un…

-Un cachete.

-Sí, en la cabeza.

-Un pequeño cachete.

-Eso es. Pero cállate, ¿no ves que estamos hablando? 

Entonces en ese momento dije, a ver, ¿cómo vamos a pretender que nuestro hijo hable con respeto, no pegue, no levante la voz y encuentre otra forma de comunicarse que no sea la violencia verbal o física, si dentro de casa o sea en estos diez minutos que acabo de presenciar habéis perdido el control de vuestras palabras? 

Habéis elevado la voz, incluso os habéis puesto nerviosos y le habéis dado un cachete en la cabeza al niño, y no os dáis cuenta que realmente, lo que aquí educa es el ejemplo, y que desde los gritos, desde las amenazas, o desde los cachetes, es imposible que nuestros hijos no se comporten así, claro, se quedaron completamente flasheados, porque estoy segurísima de que era la forma que ellos tenían de resolver los conflictos. 

Detrás de un niño que grita, que pega, que tiene un comportamiento muy disruptivo en casa, en el colegio, en todos los sitios donde va, a veces en ocasiones, el origen no está en lo que está pasando fuera, sino en qué tipo de ejemplos perciben en casa, entonces, esto es muy importante que reflexionemos como padres. 

Ejemplo 2:

Una anécdota muy simpática de una familia numerosa, que los tenía en la consulta y entonces, un poco para cortar el hielo les preguntaba a los hermanitos qué querían ser de mayores: yo quiero ser policía, pues yo quiero ser maestra, y el pequeño de cinco años, dice yo lo que sea menos trabajar, y los padres se quedan así, y yo riéndome, dice porque mira, lo de trabajar es un rollo, porque los papás llega el lunes por la mañana y dicen: 

Qué rollo ir al trabajo, vuelve por la noche y dicen que rollo ir al trabajo, estamos de vacaciones y genial, pero cuando llega el momento de volver al cole y al trabajo, ellos dicen qué rollo el trabajo, yo quiero ser cualquier cosa menos tener un trabajo y nos reímos entre todos, pero dijimos, qué razón tienen los niños, que muchas veces no nos damos cuenta y esos mensajes que vamos a ir transmitiendo calan en el niño y al final, ese niño lo único que ve es unos padres que no les gusta trabajar, o que no les gusta su trabajo, o que probablemente sí que les gusta, pero cuando llegan a casa se quejan siempre de su trabajo, el niño hace su composición de lugar y dice: 

Trabajar es un rollo, así que hagamos ese pequeño ejercicio de intentar buscar algo positivo que hayamos tenido en el trabajo, y si hablamos de trabajo a la hora de la cena, que sea algo bonito e inspirador, que les pueda dejar a ellos algo ahí de legado, en lugar de estar continuamente con las quejas.

Mara: Qué descriptivo ¿verdad? Muchas gracias Lucía. Sé que muchos de vosotros os habéis visto representados en alguno de los ejemplos, pero no lo vamos a tener en cuenta, algún padre ha puesto aquí en el chat: madre mía, yo soy esa del banco, bueno, yo espero que sea la del libro, la del libro y no la del móvil, pero bueno, muy importante porque además esas expectativas que tenemos en nuestros hijos, el creer en ellos, creer que pueden, va a tener ese efecto siendo nosotros modelos de comportamiento, como muy bien ha explicado Lucía, y va a hacer que nuestros hijos también se vean influidos en sus comportamientos, y a su vez, estos comportamientos se van a ver influidos por las expectativas, y en las experiencias de los demás y en nosotros mismos también. 

¿Cómo podemos ayudar a aumentar el bienestar de nuestros niños?

Con respecto a continuar pensando y trabajando acerca de cómo podemos hacer o ayudar a nuestros hijos a incrementar su bienestar, bueno, hemos visto que la parte o la dimensión psicológica es muy importante porque nosotros como padres, además de ser modelos como ha explicado también Lucía, podemos ayudarles a incrementar su confianza.

 Para que nuestros hijos tengan auto-confianza en sí mismos, para actuar, para tener control sobre lo que hacen, debemos ayudarles a entender, de la misma manera que nosotros también, que podemos ser capaces de cambiar y tener el control de muchas de las situaciones de nuestra vida, pero no de otras, porque esto nos va a ayudar también a bajar nuestro nivel de preocupación, y a mantener un nivel de estrés, de incertidumbre muy tolerable, y que va a tener unos efectos muy importantes en mantener una buena salud, porque hemos visto, hemos comentado al principio que el bienestar está muy relacionado con ese concepto también que tenemos de calidad vida y de la de la salud, y es que debemos ayudar a entender esta premisa a nuestros hijos también con nuestro ejemplo.

Hay situaciones que están bajo nuestro control, es decir, que tenemos un poder o un nivel de influencia sobre ellas, como por ejemplo, lo que yo pienso de los demás, mis acciones, pero también debo entender que hay un gran número de situaciones a las que tendré que enfrentarme a lo largo de mi vida, en las cuales no voy a poder tener un 100 % del control como por ejemplo que se inicie una pandemia, o los errores de los demás, ayudando a entender y manejar ese nivel de incertidumbre tolerable, y esto va a ayudar a incrementar el bienestar de nuestros hijos, porque les va a proporcionar el conocimiento que necesitan, las herramientas para mantener un equilibrio entre aquello que puedo controlar, donde tengo un poder de decisión y puedo cambiar, y lo que no depende de mí, y por lo que por lo tanto, no tiene ningún sentido que yo me preocupe.

Relacionado con esto, me gustaría ahora que Johanna nos explicará un poquito acerca de qué es el Ikigai y si realmente nosotros, como padres, no sé qué piensa Johanna, ahora nos contará un poquito, podríamos hacerlo, es decir ayudar a nuestros hijos a practicar, o ponerlo en práctica de una manera sencilla. Johannna, ¿tú qué piensas?, háblanos un poquito de Ikigai.

Johanna: Es algo sumamente importante, y sin embargo es un concepto del cual seguimos hablando muy poquito, mucha gente ni tan siquiera sabe lo que significa, y yo tengo que ser muy sincera y también deciros que, realmente, hasta hace bien poco, había oído hablar del concepto, pero nunca jamás me había enfocado ni tan siquiera estudiado las raíces y un poco el significado real, y os tengo que decir que Ikigai es un concepto que viene de la antigua filosofía japonesa, y en realidad nos explica la manera en la que viven los japoneses. 

¿Qué es ikigai?

Ikigai es la manera de encontrar tu propósito de vida, y para poder explicarnos un poquito mejor, voy a basarme en la anécdota de Lucía, que me sirve perfectamente para entender la importancia del concepto. 

Cuando Lucía nos habló de este niño pequeño que no quería trabajar, o sea, que él quería hacer cualquier cosa en su vida menos trabajar, ahí sí que nos dio a entender, lo importante que es que hagamos algo en la vida que merezca la pena, que nos ilusione, que a pesar de que terminen las vacaciones, podamos volver con fuerzas y con entusiasmo al trabajo, y dar un buen ejemplo a los niños que es tan importante, según lo que estáis hablando vosotros, y según todo lo que es lo que mis papás también ya saben. 

Iki en japonés significa vida y kay es esta parte que nos muestra lo que merece la pena, por lo tanto Ikigai es el propósito de vida, o es la dicha, es algo que nos trae alegría y nos inspira a levantarnos de la cama todos los días, y tal y como también lo habéis dicho las dos, tanto Lucía como Mara la importancia del modelaje, modelar las personas que hacen las cosas mejor que nosotros es sumamente importante, para tener estos resultados que todos esperamos, y aquí os tengo que hablar un poquito de Okinawa, que es la isla japonesa que tiene la mayor proporción de personas longevas en el mundo, de gente que vive por encima de 100 años y donde Ikigai juega el papel sumamente importante en su vida, es algo que les ayuda a estas personas viviendo en forma más alegre y más feliz. 

Por lo tanto, tener una vida mucho más feliz y por lo tanto, tener una vida  larga y próspera y aparte de eso, también saber encontrar tu Ikigai nos puede ayudar a diseñar un estilo de vida laboral ideal, crear fuertes relaciones sociales en el trabajo, crear un cierto equilibrio saludable entre el trabajo y la vida, perseguir los sueños o simplemente, disfrutar de algo que estamos haciendo.

Mara: Qué interesante Johanna, muchas gracias, ya lo sabéis papás y mamás, practicándolo con nosotros mismos, y luego también poniéndolo en práctica con nuestros hijos, no sólo vamos a ayudar a mejorar nuestro bienestar y el suyo, sino que vamos a molar un montón cuando lleguemos a casa y les digamos a nuestros hijos que sabemos de IKIGAI y luego encima, vamos a vivir más, que más queremos!. 

Además, hablando de lenguaje como comentaba también muy bien Lucía antes en sus ejemplos, lo que decimos, el tono en cómo lo decimos, si es más lógico, si es menos lógico acompañándolo con nuestras acciones, va a tener también una influencia muy positiva en el bienestar, en nuestro propio bienestar y en el bienestar de nuestros hijos, así que en este momento, dado que el lenguaje tiene esa relevancia para poder también influenciar en cómo pensamos, y lo que pensamos, me gustaría preguntar a Lucía, 

¿Cuál es el impacto que el lenguaje tiene en el desarrollo de los niños y desde cuándo?

Lucía: Desde el mismo momento en el que nacen, incluso antes antes de nacer, cuando el niño está intraútero, ellos ya escuchan, ya perciben los sonidos, ya escuchan el latido de mamá continuamente durante las 24  horas del día, ese zumbido que es el del del latido del corazón de su madre, son capaces de reconocer la voz de la mamá, muchas veces si hay una y otras voces que están de forma continua y diaria cerca de la barriguita de mamá.

Cuando nace el bebé también es capaz de reconocerlas, entonces es importante que los padres entiendan, que los bebés cuando nacen yo siempre digo, no acaba de nacer, tiene nueve meses y un día, ya fuera de la barriguita, pero ese niño ya es niño antes de nacer y ese lenguaje, y esa comunicación ya empieza antes de nacer, es por eso que es muy emocionante cuando compruebas cuando los bebés nacen, y los ponemos sobre el pecho de mamá, muchas veces está llorando.

Lógicamente, para expandir sus pulmones y yo muchas veces les decía a las madres: háblale a tu bebé, entonces la mamá, cariño, ya estás aquí, y es muy curioso y muy emocionante ver cómo esos bebés muchas veces abrían los ojos y se callaban porque reconocían la voz de la madre y eso es maravilloso es ver el milagro de la vida delante de ti.

Es importante que los papás y las mamás entiendan que ese cerebro, cuando el bebé nace es muy rudimentario, es muy inmaduro y que durante los siguientes años, se va a ir desarrollando pero no se desarrolla aleatoriamente, ni se desarrollan, todos siguen el mismo patrón de desarrollo, qué va, el cerebro de los niños se desarrolla en función a los estímulos que reciben, porque una parte, obviamente, viene determinado por una genética, pero otra muy buena parte, y cada vez más importante, viene determinada por el ambiente.

Entonces yo siempre pongo el mismo ejemplo y es como imaginamos el cerebro del niño con habitaciones apagadas y con lamparitas, entonces, en función de los estímulos que recibe ese cerebro, se van a ir encendiendo esas lamparitas y se van estableciendo las conexiones neuronales entre las distintas neuronas, y eso va enriquecer de una forma increíble el desarrollo y neurodesarrollo de ese niño, entonces desde que nace, es importante el lenguaje. 

Es importante el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal, a través de como les hablamos, les susurramos, de cómo les acariciamos, de cómo sonreímos delante de su carita, ellos van estableciendo esas conexiones y van estableciendo esas relaciones, mamá me habla suavito, mientras me acaricia y mientras me sonríe y entonces, esas habitaciones oscuras dentro de su cerebro se van encendiendo, y las conexiones neuronales se van formando, y se van afianzando, por eso no hay un momento determinado en el que digamos:

¿Cuándo empiezo a hablar a mi bebé o cuando empieza a entender?

Desde el primer momento tu bebé ya reconoce tu voz y poco a poco, va a ir reconociendo tus gestos, tu manera de acariciarle, el tacto de la barba de papá, el olor de la mamá, la forma en la que susurramos, cuando nos sorprendemos y levantamos un poco la voz, también son señales que el bebé al principio se va a asustar, pero le van también a ayudar a identificar esos momentos en peligro, porque la mamá está asustada, entonces hablemos a nuestros hijos desde el principio, pero no solamente con esa comunicación verbal, sino también la no verbal. 

Esos bebés que yo tengo encima de la camilla en la consulta, desde el mismo momento, ahora ya con la mascarilla, es mucho más difícil, pero al principio era también asombroso comprobar cómo le sonreías a ese bebé sin decir absolutamente nada, y sin que el bebé te conociera de nada, y muchos de ellos te sonreían, porque ya habían identificado a través de sus papás lo que era la sonrisa, así que animemos a los papás a comunicarse con sus bebés desde el mismo momento en el que nace. 

Mara: Es muy importante lo que dices, Lucía, muy importante, totalmente de acuerdo además, ha comentado a una madre por aquí por el chat, Dios mío, debo estar fatal, porque no veo al delfín, tranquila, porque seguro que eres una pro en matemáticas, pero tu capacidad de visualización, pues no está tan alta, se puede practicar un nuevo reto Ikigai y visualización, bueno, esto tiene que ver también con cómo utilizamos el lenguaje, de manera que muchas veces establecemos pensamientos muy estáticos, o muy fijos en contraposición a mentes más abiertas o más flexibles, lo vamos a ver en un vídeo muy cortito, de apenas dos minutos a ver qué os parece.

Nuestras creencias impulsan nuestros actos, no es que sea un truco de magia, de hecho, la ciencia lo apoya. Carol Dweck dice que nuestra mente es capaz de hacer interpretaciones de nosotros mismos y nuestra inteligencia. 

¿Cuántos tipos de mentalidad existen?

Existen dos tipos de mentalidad:

Una asume que la inteligencia se otorga desde que nacemos, y la otra asume que podemos desarrollarla y mejorarla con el tiempo. Carol le llamó a esto, teoría de la mentalidad y según su investigación, estas formas de pensar actúan diferente. 

La mentalidad fija querrá verse inteligente todo el tiempo, y la mentalidad de crecimiento estará más interesada en aprender [Música.] Cuando se trata de un reto, una lo evita por temor a equivocarse, mientras que la otra lo enfrenta [Música]. 

El triunfo de los demás es una fuente de inspiración, pero para el lado fijo es una amenaza, como resultado, una no irá más allá de lo que ya puede hacer, pero la otra mejorará cada vez más. Tampoco es que todos podemos ser Einstein, lo que digo es que las capacidades son impredecibles, que tal vez falta mucho por aprender. 

Mara: Bueno, muy interesante, ¿qué pensáis?, esto no nos ayuda un poco a darnos cuenta de cómo muchas veces pensamos de manera establecida, el lenguaje digamos que conduce los pensamientos hacia una dirección o hacia otra. Por eso me gustaría preguntarte Johanna, 

¿Cómo crees que el lenguaje influye también en ese bienestar?

Los pensamientos pueden ser más positivos, negativos y hacernos sentirnos mejor o peor, que también comentaba Lucía.

Johanna: Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho Lucía, y con lo que estás mencionando tú y de hecho, para hacer una especie de resumen, porque ya lo habéis dicho prácticamente todo, hay una frase que yo adoro que es una frase de Desmond Tutu, y él dice una cosa muy sabia, dice que el lenguaje es muy poderoso, pero el lenguaje no sólo describe la realidad. 

En realidad, del lenguaje crea la realidad que describe, y esto significa, esto nos habla de la importancia de este lenguaje, que comentaba Lucía, el lenguaje que usamos el día a día nos define como personas, nos construye como personas, aumenta nuestra autoestima, nos motiva, crea nuestros sueños y en contrapartida el lenguaje negativo, puede mandar a nuestro cerebro estos mensajes de destrucción, es cuando nos sentimos realmente, nos hacemos de menos, nos sentimos de menos y lo que tenemos que entender es que por medio de las palabras.

Nota: realmente creamos nuestras creencias y después estas creencias, nos crean a nosotros como personas, por lo tanto, el secreto realmente es muy sencillo, nuestros pensamientos y nuestro lenguaje crean nuestra realidad, así que hay que tener sumo cuidado con lo que pensamos, y cómo nos comunicamos, sobre todo si los frutos que cosechamos no son los esperados. 

Mara: Efectivamente, por eso, la mamá que ha puesto ese comentario antes, te tienes que decir a ti misma, no lo veo aún, el delfín no lo veo aún, pero lo voy a ver, ¿de acuerdo? Bueno pues en relación con esto, vamos un poquito justitos de tiempo, quería pediros participación acerca de que seguro que a raíz de lo que habéis escuchado de Lucía, de Johanna, y por supuesto de vuestro propio conocimiento que ya aportáis a esta charla, a esta tertulia, seguro que encontráis alguna frase, o identificáis alguna auto-verbalización negativa que muchas veces nos decimos a nosotros mismos, y de alguna manera también le decimos a los demás, muchas veces desafortunadamente, a nuestros propios hijos, y que tienen ese efecto, como hemos visto, en lo que sentimos y por lo tanto también van a condicionar muchas veces lo que hacemos, en el cumplimiento de esas expectativas que hemos visto antes.  ¿Podéis identificar alguna frase, algún comentario que a veces son negativos y que podemos decir tanto a nosotros mismos como a los demás?

Voy a leer lo que me vais comentado en el chat aquí: 

“con lo demás soy más maja” suele pasar “no puedo con todo, no llego a todo”, “no estoy preparada”, “soy muy ansiosa, no tengo paciencia”, “esto me supera”.

“No sé si lo estoy haciendo mal”, “eres un pachorra”.

-Bueno, eso no es muy negativo, lo de ser pachorro, de hecho en un momento dado es hasta una virtud de tener pachorra y tomarte las cosas más tranquilo.

-Sí, bueno habría que preguntar al pachorro. “No tienes ni idea”, “qué torpe eres”, “qué torpe soy”, “qué desastre”, “vaya coñazo”, espero que no sea esta charla, por favor. He pedido autoverbalizaciones, no sinceridad. “Me saca de mis casillas”, muy bien, muy bien, como podéis ver, todos podemos identificar cómo utilizamos el lenguaje muchas veces negativamente.

Resumiendo: Tanto para hablarnos a nosotros mismos, como había comentado muy bien, en algunos ejemplos Lucía, porque lo hacemos y también lo hacemos con los demás, entonces, tratándose de nuestros hijos, de nuestros adolescentes, hemos visto que en edades tempranas todo lo que hacemos como modelos de comportamiento, de pensamiento, al emocionarnos, se lo transmitimos a ellos y entonces, va a tener un impacto importante en su propio bienestar, en su propia satisfacción personal, porque al fin y al cabo, como pone en esta diapositiva, todo está relacionado, somos un triángulo donde lo que pensamos y lo que sentimos va a tener un impacto importante en nuestro comportamiento, en aquello que hacemos y viceversa, digamos, todo lo que sentimos va a tener un efecto en lo que pensamos, y también va a condicionar nuestro comportamiento, y al final, nos va a condicionar en lo que vamos a ser y por último.

Como hemos explicado antes, la importancia de vuestro papel a la hora de fortalecer el bienestar y ayudar a nuestros hijos a identificar dónde tienen capacidad de influenciar, en qué acciones, en qué situaciones, en cómo luchar contra las frustraciones.

¿Es importante también enseñar a nuestros hijos a aprender de los errores, a que se frustren, a que a veces fallen?, ¿qué importancia tiene el error en la vida de un niño?

Lucía, nos puedes hablar un poquito más de ello. 

Lucía: Os podría hablar la tarde entera, sobre el error. Fíjate, vivimos en una sociedad en la que nos educan para recibir premios, para ser el primero de la clase, para participar en olimpiadas donde solamente hay tres ganadores, para recibir reconocimiento, para recibir palmaditas en la espalda, nos educan realmente en este tipo de sociedad cuando realmente en la vida los premios y los reconocimientos se cuentan con los dedos de una mano, la vida son muchas caídas, son muchos errores, son muchas equivocaciones, pero es que ahí está el verdadero aprendizaje, no hay aprendizaje sin equivocación y sin error, entonces, vivimos los errores de nuestros hijos como fracasos y esto es terrible, y es un tema, es un tema, que a mí me interesa muchísimo, porque lo veo desde que mis hijos eran pequeñitos.

Siempre me ha frustrado mucho esa forma de ver la vida y cómo concebimos el error como un fracaso, cuando el error es un paso más hacia la excelencia, hacia el ser mejores personas, hacia ser mejores profesionales, estar mejor contigo mismo, nadie nace aprendido, entonces creo que deberíamos de inculcar esta sabiduría a nuestros hijos, cada error que cometa, cada equivocación no la vivan como un fracaso, esto no es fracaso, cariño, esto es aprendizaje.

¿Qué podemos sacar en positivo de esto?, pues esto, esto, esto y esto, yo cada una de las equivocaciones que han tenido mis hijos, notas que no esperaban, decisiones equivocadas, me he sentado con ellos y he dicho, vale chicos, esto ¿por qué ha sido?, ¿qué hemos aprendido aquí? 

Es que esto lo aprendes una vez, quiero decir lo aprendes una vez, cuando tú sabes que yendo por ese camino no te ha ido bien, por esto, esto y esto, la próxima vez que vuelvas a encontrarte con un camino parecido, automáticamente tu cerebro, porque eso sí tu cerebro te lo va a recordar, te desviará del lugar, os voy a poner un ejemplo súper súper súper práctico con niños, que no hace falta llegar a este extremo, pero veréis que el cerebro funciona así, cuando un niño se quema con una plancha pasa, y está la mamá o el papá planchando y el niño pasa y toca la plancha y se quema, nada, el dedito, llora mucho, ponemos el dedo debajo el agua, y a lo mejor tiene año y medio, dos años y ese niño seis meses después, ocho meses después, pasa al lado de la plancha y por supuesto que no se acuerda de lo que pasó, pero hay algo en su cerebro que le hace cambiar de dirección y sale corriendo, y el niño no sabe muy bien por qué sale corriendo, pero su cerebro sí que ha anclado eso de: ojo, peligro eso no se toca, y eso nos pasa con todo, y nos pasa con las personas nos pasa, con nuestros comportamientos de vida, nos pasa con nuestros errores, entonces eduquemos a nuestros hijos en que no hay aprendizaje sin error, que el equivocarse es de humanos y que no pongamos el foco en el error, sino en qué haces para solucionar. 

Tengo muchas madres en la consulta que me dicen, es que lo hice fatal, es que perdí los nervios, me puse a gritar como una loca, es que perdí los papeles, algo que nos ha pasado, nos pasa a todos, a todos, bien, no te centres en esto que ha pasado, efectivamente te has equivocado, has gritado a tu hijo, le has zarandeado, le has dado un cachete en el culo, no lo sé lo que ha pasado, pero vamos a dar un paso más, el qué haces después también educa,  entonces arrodíllate, ponte a la altura de tu hijo, cariño perdóname, mamá se ha puesto muy nerviosa, he perdido los papeles, voy a intentar que esto no vuelva a pasar, corazón empezamos de cero, nos damos una abracito y nos damos un beso, y éstas educando a tu hijo de tres años a que mamá o papá también cometen errores, pero que no es tan importante el error, sino qué haces para solucionarlo, porque esto, en esto ellos se van a encontrar en la vida en multitud de ocasiones.

Mara: De hecho, Lucía, perdona que te interrumpa, me preguntaba un papá por aquí qué pensabas del star of the week de la semana, que suelen poner los profesores.

Lucía: Dime qué es esto.

Mara: Si quieres lo contesto yo, es un sistema de refuerzo positivo, que se hace pues para que los niños estén motivados, acerca de conseguir determinados retos o conductas objetivo, que tienen que ver normalmente con la conducta proactiva, o adecuada, o lo que esperamos, entonces bueno, pues son sistemas de refuerzo positivo, que se llevan a cabo simplemente para fomentar e instaurar en los niños patrones de comportamiento, con sistemas de refuerzo superficiales o artificiales, que una vez conseguidas las conductas, es decir los niños van incorporando esas conductas ese patrón conductual, que entreguen deberes a tiempo, que se sienten adecuadamente, que hablen bien a los demás, que levanten la mano para preguntar algo, van desapareciendo esos refuerzos artificiales, porque las conductas esperables positivas ya forman parte del propio patrón conductual del niño, y ya no hay que reforzarlo, creo que se refería a eso. 

Lucía: Lo has explicado perfecto, a ver, eso siempre y cuando el adulto, quien ponga esos refuerzos o esas estrellitas, sea consciente que todos los alumnos de la clase son capaces de tener su estrellita semanal, me parece fantástico, sobre todo cuando ves que hay un grupo cohesionado muy nivelado, y que lo que se premia es el esfuerzo en la conducta y no los resultados, no cálculo, el más rápido, porque no todo el mundo tiene las mismas habilidades en las distintas materias, sin embargo, en conductas sí que podemos sí que todos los niños tienen un margen muy amplio de hacer, de lograr esas habilidades, las podemos premiar pero si en casos puntuales, que a veces los hay, porque hay niños con determinados trastornos que ni siquiera van a poder lograr esa buena conducta siempre, entonces desde mi punto de vista, si tenemos un aula donde sabes, y lo sabes positivamente, que vas a tener dos, tres niños que nunca van a conseguir esa estrellita, por sus circunstancias, su idiosincrasia, habrá que intentar reforzar o encontrar otra fórmula para estimular a estos mismos, que yo estoy a favor en este tipo de procedimiento, siempre que ensalcen a la voluntad y la buena conducta del niño, siempre y cuando eso no estigmatice a alguno que por algún problema particular de ese niño, sepamos que no va a lograr, entonces, para eso necesitamos profes que tengan esa doble visión de que no todos los niños son iguales, no todos tienen las mismas capacidades, a lo mejor tenemos un niño en el que una timidez extrema le impide dar las gracias siempre, participar de una forma más activa, entonces, tener esa mirada como más psicológica hacia todos los perfiles de los niños del aula para que ninguno se sienta excluido. 

Como en casa, para que ningún niño sienta que hay un favorito. Como haces con tus hijos, los que tenemos varios hijos todos sabemos que uno es bueno en unas cosas, y otro es bueno en otras, y nunca se nos ocurriría exigirle al que sabes que no va a llegar a eso, exigirle ese mismo nivel. 

Te voy a poner un ejemplo súper sencillo:

Yo tengo chico y chica, él es muy habilidoso con los deportes, ella tiene otras habilidades: es muy extrovertida, una oratoria magnífica, es muy echada para delante, y su hermano no. 

Yo no le puedo pedir nunca, ni me puedo enfadar nunca con su hermana por no tener unas habilidades deportivas como el hermano, nunca, y tampoco le puedo exigir al hermano que salga de esa timidez que él tiene y sea la alegría de su hermana, que habla hasta con las piedras y hace amigos allá donde va, no le puedo exigir eso, tengo que respetar profundamente cada uno su forma de ser, y las capacidades a dónde pueden llegar, si les puede exigir el máximo de donde yo sé que ellos son capaces de dar, pero siempre tengo que hilar muy fino.

Considero que en las aulas deberían hacer esto, a veces sin darnos cuenta, estigmatizamos al que sabemos que no va a poder lograrlo, entonces distintos sistemas de recompensa para que cuando acabe el año, todos los niños del aula hayan conseguido una estrellita en la habilidad que sea pero que se vayan todos con una sensación de lo que es recibir esa estrella. 

Mara: Y enlazando con lo que comenta Lucía acerca de los errores, que a través de los errores aprendemos, es a través de ensayo y error cuando uno, pues puede avanzar, de la misma manera que el conflicto, muchas veces bien gestionado, nos ayuda a ese avance, pues como decía, tiene que ver con esa capacidad los errores nos van a ayudar a fomentar a desarrollar esa capacidad de frustración, de tolerar la frustración y de convertirla en algo positivo, que me va a ayudar después para poder gestionar mejor lo que siento, y lo que hago, que al fin y al cabo, pues va a condicionar mis decisiones futuras para que sean o traigan a mi vida consecuencias positivas, por ello la comunicación es esencial, al principio de la charla hablábamos de aquellos componentes que forman parte del bienestar y que el estudio sobre estos componentes, nos ayuda a identificar mejor:

¿Cuáles son los factores de protección o las variables que pueden incrementar ese bienestar y esa sensación de tranquilidad y de felicidad en nuestros hijos y en su vida futura?

El triángulo que forman padres, madres, con alumnos, con sus hijos y con el colegio es fundamental, esa comunicación donde todos vayamos en la misma dirección donde como me comentaba aquí una mamá, muy bien, “mi hija llega a casa y me dice mamá no pasa nada si te equivocas”, indudablemente si no se lo hemos transmitido nosotros, lo ha aprendido también en el centro escolar es decir, al fin y al cabo el colegio que escogemos para nuestros hijos se trata del centro donde depositáis lo más valioso para vosotros, que son vuestros hijos y por lo tanto nosotros tenemos la responsabilidad de mantener y de continuar esos valores, que se inician en el hogar, pero que se demuestra que esa comunicación que debe existir entre la familia y el colegio, es importante.

Al final el mayor beneficiado pues va a ser vuestro hijo, es por eso que en todos nuestros centros cuidamos muchísimo el bienestar de todos nuestros alumnos, fomentamos el aprendizaje basado en proyectos, en el ensayo y el error en el que no teman a equivocarse, porque como he dicho antes, del error pueden salir cosas muy positivas de diferentes experiencias, para que aprendan a resolver sus conflictos, a prevenir conductas, a mantener su salud, a poder pedir ayuda cuando lo necesiten, a tener una conciencia de cómo decíamos antes la relación tan importante entre la salud mental, la salud física y el medio en el que vivimos, el entorno social, trabajamos muy duro para que aprendan habilidades para la vida, cómo solucionar sus conflictos de una manera pacífica, que se sientan seguros y felices.

Tener un entorno donde vuestros hijos se sientan cómodos como en vuestra casa, y puedan desarrollar todo su potencial sintiéndose felices y con una sensación de que su vida vale la pena, así que nada, muchísimas gracias a todos por vuestra participación, muchas gracias a Lucia y a Johanna por estar aquí con nosotros, me han ayudado muchísimo, no hubiera podido hacer esto sin ellas.

Lucía: Hay algo muy importante, lo que dijiste sobre el tema de nuestro error, y os quiero comentar una pequeña anécdota de mi vida que me hizo replantear un montón de cosas, era justo al empezar los estudios de coach y de escribir mi libro, un día mi hijo no sé de qué estábamos hablando, y me respondió de una manera así muy ofuscada: “no soy tan perfecto como tú”, y esto me hizo pensar un montón de cosas, y cómo estaba comunicando diferentes requisitos que tenía hacia él, o diferentes expectativas, entonces hay que tener sumo cuidado. Aprendí a enseñarle que también me equivoco, de hecho, el libro que escribí era para él, le pedí perdón por un montón de cosas, que es muy importante, y le di gracias por enseñarme un montón de cosas, que, la verdad, aprendí gracias a él.  

Johanna: Las cosas tan bien, tan bien, tan bien, que nos olvidamos que la imagen que estamos dando a nuestros hijos, precisamente es de madres o padres perfectos, y esto es un flaco favor que les hacemos a ellos, porque no somos perfectos, tampoco debemos simular ser perfectos, porque cuando ellos salgan ahí fuera fuera y tengan una vida real, tendrán sus caídas y sus tropiezos, y sus equivocaciones, no me gustaría jamás que mis hijos pensarán que mi madre nunca se hubiese caído aquí, porque mi madre era perfecta, entonces, qué importante es esto de humanizarnos de bajar a terreno, de mancharnos con el barro y de que ellos, incluso, sean conscientes de algunas de nuestras equivocaciones que las compartamos con ellos también. Yo creo que esto nos acerca muchísimo a ellos y a la vida real. 

Mara: Efectivamente, además, yo como profesional también del mundo de la educación, pues, a papás, mamás os preocupáis muchísimo a veces sobre cualquier tipo de conflicto que pueda generar en nuestros hijos pues, preocupación, incertidumbre en cuanto a las relaciones sociales, y simplemente, con calma, con paciencia, siendo modelos, con tranquilidad, como he dicho antes, como aparecía en la diapositiva, sabiendo diferenciar y ayudando a vuestros hijos a que diferencien en: “cariño, puedes hacer hasta aquí, lo demás no depende de ti”, ayudándoles, dándoles herramientas, porque en la vida tenemos que enseñarles, para hacer que estén preparados para la vida. 

Hace poco, una compañera que trabaja en publicidad me comentaba un fenómeno que está ocurriendo en Estados Unidos, muy importante, donde son los padres los que llaman a recursos humanos cuando sus hijos tienen algún problema en la empresa, y esto no puede ser, nosotros tenemos que, sobre todo, fortalecer el bienestar de nuestros hijos y ayudarles a que adquieran herramientas y desarrollen competencias para la vida,  aunque a veces que se equivoquen, aunque a veces sufran, poque no podemos evitar que sufran, que tengan desengaños, porque la vida a veces es decepción. 

Pero, Mara, no solamente se han llevado solamente a las empresas, y que los padres de personas y adultos llamen a las empresas para solucionar…

-No, bueno, que este es un fenómeno que está ocurriendo…

-Lo sé, no, sino también llevado a terreno en los pequeños conflictos…

– Cotidianos, del día a día.

-Cuántas veces o sea, cuántas veces todos, yo creo, hemos sido testigos de padres o madres que intervienen en pequeños conflictos del cole de niños, que tienen que solucionarlos entre ellos

-Ayudarle, darle las herramientas.

-Exacto. 

Lucía: Mira, yo tengo una consulta muy específica, tengo un niño de dos años y medio entonces, todo lo que habéis estado explicando, cómo imita el comportamiento de los padres en su formación, bueno, pues creo que es muy importante, entonces la pregunta es la siguiente: 

Cuando un niño tan pequeño, en su proceso de aprendizaje, está en concreto instalado en el no, incluso eso no significa que puede ser peligroso, no quiero que me cojas la mano porque voy a cruzar la calle yo solo, entonces…

¿Hasta qué punto es importante la autoridad de los padres?

La autoridad bien entendida, no ser autoritario de mala forma, sino es que no tengo tiempo para explicarte que es peligroso para ti, entonces tienes que hacer lo que yo te diga.

Lucía: Bueno, a ver, sí, claro, los niños de dos años y medio están en el no permanentemente, y tienen que estar en no permanentemente, porque están ellos están ensayo error, ensayo error, su cerebro se está modulando y ellos entienden lo que está bien y lo que está mal, en base a probar, probar, probar, probar, probar, y yo siempre pongo el mismo ejemplo, el niño de dos años y medio y está caminando por una carretera que no tienen ni una sola señal de tráfico, y somos nosotros, los padres, los que no solamente tenemos que asfaltar la carretera para acotar la carretera, porque si no, el niño va al campo a través, sino que tenemos que ir poniendo señales, los niños necesitan límites, y habrá muchas cosas que podamos negociar, cariño, que quieres:

¿la camiseta roja o la camiseta azul hoy? la roja, genial, ¿qué quieres manzana o plátano de postre?, manzana, genial, súper, pero repito, me das la mano para cruzar la calle, no, me da igual, Pepito mi amor, es que te puede atropellar un coche, me das la mano y cruzó la calle, osea que hay cosas que se pueden negociar, y hay otras cosas que no se puede negociar.

¿por qué?, porque la seguridad está por encima de todo los demás, entonces, a medida que van cumpliendo años, veréis que la carretera, unas veces será más ancha, otras veces será más estrecha, debería de tener cada vez más señales, vale, y que a medida que son más mayores, encontramos que podemos negociar en un montón más de cosas, y en la adolescencia ya ni te cuento, que es pura negociación, pero cuando son pequeñitos, hay muchas cosas que no se negocian, el enchufe no se toca, yo a veces veo a padres dándoles unas explicaciones de ingeniero industrial a un niño de dos años, porque no se meten los dedos en el enchufe, oye, mira, no, el niño de dos años y medio necesita que le digas el enchufe no, el enchufe no, el enchufe no, y a lo mejor se lo tienes que decir 80 veces, y 80 veces se lo vamos a tener que decir, hasta que lo aprenda, porque no hay niño de 10 años que meta los dedos en el enchufe, ¿sabes?, entonces, o el cinturón de seguridad en coches, es que se pone como loco, y es que se pone a llorar, y es que se pone fatal, y es que, es que hay veces incluso, pues, pues que lo cojo yo brazos, no, la seguridad o sea esto es algo es fundamental, los accidentes infantiles es una de las primeras causas de mortalidad infantil, la seguridad está por encima de todo lo demás, aunque:

Pepito, lloras porque hay que poner el cinturón de seguridad, pero cariño, mamá está aquí, papá está aquí, no pasa nada, yo no me voy a enfadar contigo porque estés llorando, te voy a acompañar, pero te vas a poner el cinturón de seguridad.

Mara: Vosotros los padres, sois la primera  figura de autoridad más importante para vestros hijos, sobre todo cuando son pequeños,después llegarán los profesores, y entonces tienes que dar órdenes, tiene que haber un balance, con mucho cariño y amor, con mucho respeto pero hay que poner límites, tienes que ponerle normas, porque además, las normas como experta de la conducta, deben ser instauradas, enseñadas antes de los siete años, porque, como ha comentado Lucía de la adolescencia, después se hace todo un poquito más difícil, no es imposible, sobre todo si no hay ningún trastorno asociado de comportamiento, pero se hace todo más difícil, porque físicamente el niño ya crece, y su forma de rebelarse ante la norma, pues puede ser más disruptiva, pero no te preocupes, es que hemos hablado de que tú tienes que enseñar a tu hijo, porque la vida es frustración y a veces, no puede obtener ni en el momento que lo quiere, ni todo lo que quiere, le vas a decir un no, cariño, tienes dos años y medio, no puedes ir a discoteca, y soy tu padre y lo tiene que aceptar, y sin dar mucha mucha más atención, pero muy interesante tu pregunta, espero que te vaya muy bien con tu hijo, para cualquier cosa nos vuelves a contactar, pero no no tengas miedo, ten plena seguridad y confianza de que no le vas a crear ningún trauma, y además, le vas a ayudar a poner esos límites y esas normas, te lo va a agradecer. 

Cuando hay un niño tímido, lo que podemos ayudarles a desarrollar sus habilidades sociales, y debemos estar ahí para hacer de modelos, para ayudarle en esos modelos, en qué momento se debe decir o debe contestar o desarrollar un poco su asertividad, para que pueda defenderse sólo. 

Pues al principio tenemos que entrenarlo un poco con él, hacer de modelos, y luego intentar que lo generalicen en el entorno natural, por supuesto que debemos estar ahí para apoyar a nuestro hijo, pero no podemos hacer las cosas por él, ¿de acuerdo?, debemos enseñarle, ser un modelo, entrenarlo, y cuando ya nos hemos asegurado de que sabe hacerlo, pues entonces ya, pues ya estamos seguros de que lo puede hacer en el entorno natural, al fin y al cabo es lo que hacemos los psicólogos, lo primero lo practicamos en consulta, lo enseñamos, lo entrenamos, luego recreamos en el entorno artificial, para que luego la persona lo pueda generalizar en el contexto natural, sin miedos sintiéndose seguro, y con nuestro apoyo, por supuesto que sí, luego había una pregunta de una mamá, perdonad que vaya rápido, acerca de cuando el padre o la madre trabajan mucho, no están, cómo lo hacemos. 

No puedes controlar lo que la otra persona puede hacer o no hacer, tú te tienes que focalizar en lo que puedes hacer tú el tiempo que estén contigo.

Lo que puede hacer el papá o la mamá cuando estén, bueno, pues hará, lo desempeñará en la medida de sus posibilidades, porque a veces las circunstancias son las que son, y entonces hay otros medios, otras vías, para que los hijos sepan que cualquier momento pueda contactar o comunicarse, en el caso de que sea posible, porque si por el tipo de trabajo, o por el tipo de circunstancias, no se puede, pues lo que hemos comentado, el tiempo que se pueda pasar juntos o se pueda disponer, será la máxima eficacia posible y luego, hay dos manos, dos manos que se si queréis contestar por aquí vamos a ver, que están en…, Miguel, no sé, tengo dos manos levantadas pero no puedo…

¿Cómo actuar con los niños autistas?

yo tengo un niño de 4 años con autismo, que no ve el peligro para nada del mundo, y ahora lo que hace es que me sube a los armarios, me sube a los muebles, todo, a la profesora del colegio también, pero no me acepta las normas, entonces decimos por ejemplo, no, él tiene que salirse con la suya, ya no sé qué hacer, estoy ya que en un momento de no sé por dónde tirar.

-Es el caso de un niño con un trastorno del espectro autista con 4 años, que no acepta las normas, no acepta el no, y entonces empieza a tener también problemas en el cole, con este asunto y la mamá, Miriam, comenta que ya no puede más y que no sabe qué hacer. 

Mara: Bueno, eso es un caso más complicado, normalmente es una actuación multidisciplinar, junto con la persona que esté tratando a tu hijo, y luego después de evaluar se suele trabajar con manejo de contingencias, es decir, programas de modificación de conducta con diferentes técnicas, no todas van a funcionar con todos los niños, en algunos niños dependiendo de su personalidad, y otras circunstancias, pues van a tener que modificarse un poquito, o funcionan no tan a corto plazo, a veces hay que esperar un poco, pero normalmente las técnicas de modificación de conducta aplicadas, desde varios de los entornos, suelen tener efectividad, pero claro, ahí tienes que tener una coordinación con el propio centro, y con las personas que estén trabajando con tu hijo externamente.

Pero suelen, suelen funcionar lo que son las técnicas de manejo de contingencias.

Madre: Primero de todo gracias por la charla, que ha sido muy muy interesante, además, creo que como muchos padres, soy muy fan de de Lucía, de hecho, la anécdota, he aprendido español leyendo los libros de Lucía, hace seis años, cuando he venido aquí, así que nada, sigo, y quería preguntar algo en relación al sistema de recompensa que estábamos, de que estábamos hablando, del cual estábamos hablando el de la estrella de la semana, etcétera, 

yo tengo dos hijos ahí en el cole, y una pequeñita de un mes, y estamos muy involucrados en el sistema de fichas, de conductas positivas, de puntos, etcétera, y sé que eso, cuando está hecho, está bien hecho, puede ser muy fructuoso, pero si está mal hecho, puede a algunos niños crearles, digamos, un poco de ansiedad, de celos, y quería saber si este sistema tiene que ser por una cierta, hasta qué edad puede ser aplicado, uno, segundo, si al final del año se dan diplomas, porque se han conseguido tal número de puntos, tú tienes el diploma de oro, porque has conseguido tal número de puntos, tú de plata, y tú de bronce. 

-Y porque la vida, al final, tampoco va de que nos den fichitas, sabes, entonces yo creo que una cosa son las recompensas académicas, donde todos trabajamos con unos objetivos, con unos incentivos, con unos mínimos en nuestro entorno laboral, y en nuestro entorno académico, y creo que es bueno que los niños, desde que son pequeños, entiendan lo que es el colegio, lo que son las aptitudes, lo que son los niveles, lo que son los exámenes, lo que son las exposiciones, porque les va a acompañar toda su vida académica, y otra cosa es trasladar eso al hogar, o sea, trasladar un sistema de recompensas hacia el portarse bien, recoge…, cuando son cosas que deben de educarse de forma natural, yo quiero que mis hijos sean educados en la mesa, porque entiendan que es así, que me gusta que coman con la boca cerrada, o que no se interrumpan, o que no se peguen, por que entiendan que eso es como hay que hacerlo, no porque les vaya a dar una recompensa, 

Entonces, te lo digo porque en consulta he visto mucho de esto, entonces una cosa es la parte académica, donde hay que medir las actitudes de los niños, y hay que hacerlo, y eso les va a acompañar siempre, y otra cosa es el entorno en casa. Yo creo que el entorno en casa, el reto está en educar a nuestros hijos con la mayor amorosidad posible, pero con unos límites, y unas normas claras establecidas para ser buenas personas, para ser felices, y para tener una convivencia apacible, pero no porque reciban un premio, y luego lo de los diplomas, claro, dentro de los hermanos yo, yo personalmente esto no lo haría, porque ahí solamente hay un ganador, que es el primero, el segundo y el tercero tercero se van a ver como perdedores.

-Es solo en el cole.

-Ah, vale, vale, te lo digo porque a veces he visto familias con muchos hermanos, también muchos sistemas de recompensa de este estilo, y al final es que los sistemas de recompensas, cuando hay muchos hermanos o varios hermanos, siempre hay un ganador y un perdedor, entonces esto no me gusta demasiado, pero ya te digo, que es opinión personal.

-Pues, yo pues yo estoy muy de acuerdo con Lucía, yo pensaba que los conceptos que estaba comentando, eran a lo mejor sacados de alguna ponencia, o quizás de algún libro, pero estoy totalmente de acuerdo y yo siempre le he dicho a mi hijo que, de momento, no somos amigos, yo soy su mamá y él es mi hijo, y yo estoy para poner las normas, porque pienso que es lo correcto, y es como tienen que ser las cosas. Sí, soy una mamá muy amorosa, y la admiro muchísimo, y siempre hay esta barrera tan tan frágil, verdad, que no me gustaría que la traspase, y cuando la intenta traspasar, que a fin de cuentas es un niño, le pongo un stop y un alto, y no soy partícipe de premiar las conductas en casa, las conductas de cosas cotidianas, como no sé, recoger la mesa, o ayudar a poner los platos, o cualquier cosa que debería ser natural, como dice Lucía, porque creamos después adultos con unas conductas incorrectas muy difíciles de corregir, que piensan que siempre es algo por algo, que un hogar no es una cosa de participar todo el mundo, sino persona tiene obligaciones, y los otros si quieren ayudan, y si no se les premia, pues no ayudan.

Además, si puede ayudarte, yo cuando mi hijo era muy pequeño, y si quieres te cuento una anécdota muy curiosa, le enseñé a negociar, tenía cinco años y me acuerdo que era un día de estos que tenía muchísimo trabajo, y vamos súper corriendo, de aquel entonces tenía una empresa de gestión de eventos, y tenía que hacer un montón de cosas, le recojo de algo y vamos que tenía que hacer un montón de cosas por el camino, y le aviso, digo, cariño, vamos a ir a Carrefour, tengo que coger dos cosas, pero es una visita relámpago, total que entramos y salimos, y me dice, vale, entonces entramos a Carrefour, y dentro de Carrefour, en el pasillo de juguetes hay un niño tirado al suelo, pataleando como un poseso, pidiendo un juguete a su mamá, y la mamá totalmente avergonzada, levanta al niño, coge el juguete y va a la caja para comprárselo.

Mi hijo observa, pero yo mientras tanto voy haciendo cosas, y él de repente dice, mamá, quiero ir al pasillo de los juguetes, y digo ni hablar, hoy hemos hablado que tengo mucha prisa, y no podemos ir al pasillo de los juguetes, otro día iremos, pero yo quiero, yo le digo hoy no podemos ir, de verdad, y él, que nunca lo ha hecho en su vida, se planta delante de un estante de cajas, ya no me acuerdo de lo que era, y de un manotazo tira todo el suelo, todo, menos mal que no era cristal y no se ha roto nada. Yo estaba muerta de vergüenza, porque mi hijo no solía tener este tipo de conductas, no pillaba pataletas, pero como hablamos, al final los niños es de prueba error, hasta donde pueden, y hasta donde no pueden, entonces como vio un resultado positivo en el que el niño pensaba que iba a obtener lo mismo, y tengo que serte muy sincera, porque desde que he decidido que no soy perfecta, tengo que reconocer mis errores, mi primer impulso era sacarle de la tienda y coloquialmente, cascarle el culo, pero camino camino al coche, mientras dejé abandonada la cesta en la en la tienda y camino al coche, cogiendo al niño con mucha fuerza, yo pienso que él solamente el apretón de mano entendió perfectamente mi grado de, de vergüenza, que tenía entonces y él estaba siguiéndome y llorando, mamá te pido perdón, no quería comportarme así, entonces, cuando subimos al coche, en vez de cascarle el culo, le senté en su sillita, le abroché y le dije: mira, vamos a ir a casa y te voy a enseñar una herramienta nueva que te va a ayudar muchísimo cuando seas adulto, y en la vida cotidiana, total, que llegamos a casa, él estaba solozando aún, pensando que le iba a pegar, así de claro, aunque yo nunca ha pegado al niño, pero sí muchas veces levantaba la voz cuando estaba sobresaltada, levantaba la voz, pero yo pienso que él estaba tan asustado de toda la escena que presenció, que se había imaginado cualquier cosa, bueno, la cuestión que estaba llorando mucho, y yo le senté en el sofá tranquilamente, le sequé las lágrimas y le dije: Mira, te voy a enseñar a negociar, y él era pequeñito tenía cinco años.

¿Qué es negociar?

Negociar es cuando tú quieres una cosa y yo también quiero algo, y llegamos a un punto medio, yo te pongo unas condiciones y tú me pones otras, y me dice: “dame el ejemplo”, le digo imagínate que hoy quieres llegar al pasillo de los juguetes porque querías un juguete, tendrías que habérmelo pedido y yo seguramente te hubiera puesto una condición, por ejemplo, que te portases el bien durante una semana, y el niño me contesta: “eso no lo hubieras hecho, tenías mucha prisa”, el niño, no me di cuenta que era demasiado inteligente para ese tipo de conversaciones, pero le dije, vamos a probarlo, verás como sí, total que el día siguiente, le recojo del cole y me dice: “hoy vamos a probar y” le digo, ¿vamos a probar el qué?, “la negociación” le digo ¿hoy, tan rápido? dice “sí, claro, así aprendemos si lo he aprendido bien y si tú te has explicado bien” total que vamos a ver, me dice yo quiero ir a la tienda y pedirte el juguete. 

Vamos a la tienda en busca el juguete que quiere, y le digo, mira, ese es un juguete que quieres, no te lo voy a comprar, pero si te portas bien durante una semana, él tiene una prima hermana de su propia edad, que siempre estaban discutiendo, entonces yo, como un esfuerzo positivo, te voy a regalar ese juguete y él dice:

“bueno, pero no podíamos cogerlo yo como tú sabes que me voy a portar bien, pues ya lo tenemos”

Yo no es que no funciona así, pero bueno, recuerdo que se portó fenomenal aquella semana y yo cumplí lo prometido, y a partir de aquel día, mi hijo siempre negocia absolutamente todo, entonces en vez de tener estas conductas tan infantiles, la verdad es que negociar le ha ayudado mucho.